Economía y Empresa – Inside Job. Sobre la Sostenible y lo Sistémico

Ayer estuve en el cine viendo Inside Job, el polémico y duro documental, ganador del Oscar en dicha categoría, que cuenta cómo se fraguó la actual crisis económica que todavía nos tiene tiritando, como los datos del paro del primer trimestre se encargaron de recordarnos ayer. A mi me encantó. Creo que está muy bien llevado, que todo se cuenta con mucho ritmo y con cierta ironía en ocasiones. Es cierto que hay fases que requieren unos mínimos conocimientos de economía, pero el cartelón de todos los públicos está muy bien traído. La economía es una ciencia social y, en este caso, la historia se cuenta en clave de millones de $, pero también de millones de puestos de trabajos perdidos, de cientos de miles de ahorradores que se arruinaron, de las decenas de miles de familias que perdieron sus casas y de todos los que de alguna forma nos hemos sentido “estafados” durante este tiempo por personas que otrora eran considerados brillantes cabezas pensantes.Llevo, por lo tanto, dándole vueltas a la cabeza y, sin querer desentrañar la película, sí que quería compartir algunas ideas.
1) Rendimiento – Riesgo, el binomio que siempre se cumple: A finales de los años 70, Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, era el economista del momento. Creía en un mercado libre, en el que el estado jugase un papel meramente anecdótico. Cuando Reagan llegó a la Casa Blanca en 1981, comenzó una carrera desregulatoria que ninguno de sus predecesores (Bush padre, Clinton y Bush hijo) quisieron parar. Como consecuencia, las principales empresas que formaban la banca de inversión norteamericana, en su mayoría PYMES en los años 70, comenzó una carrera vertiginosa que las convirtió en empresas “demasiado grandes para caer” es decir, cuya quiebra podía poner en peligro a todo el sistema. Su historia durante los últimos 30 años está plagada de escándalos, acuerdos millonarios extrajudiciales y prácticas al límite. Ganaron mucho dinero, sí, pero corriendo riesgos descomunales, como la película se encarga de demostrar. En esta crisis que seguimos viviendo, se rizó el rizo con un bucle autodestructivo.
La banca comercial concedía hipotecas a las familias. Antiguamente, ganaba dinero cuando éstas devolvían el préstamo, pero en la nueva era desregulada, los bancos ganaban el dinero titulizando las hipotecas, las cuales eran vendidas en fondos (CDO) a través de la banca de inversión a inversores de todo el mundo. Cuantas más hipotecas se hacían, más dinero ganaban todos los partícipes de la fiesta, por lo que se comenzó a dar hipotecas a los famosos NINJA (no income, no job, no assets). Conseguir un crédito nunca fue tan sencillo, porque a la banca comercial le interesaba que cualquiera pudiera adquirir una casa Su riesgo estaba cubierto desde que se titulizaban sus hipotecas. La facilidad para conseguir un crédito, hizo que el precio de la vivienda en EEUU se disparase, por lo que se extendió la creencia, que también llegó a España, de que la vivienda nunca perdía valor.
Para cubrir el riesgo de  las hipotecas de riesgo (“subprime”) aseguradoras comenzaron a ganar dinero comercializando coberturas frente a posibles impagos, titulizadas bajo el nombre de CDS, las cuales fueron también vendidas a ciudadanos de todo el mundo. Cuantas más hipotecas, más dinero ganaban todos y el riesgo, sin embargo, cada vez era más alto. Los bonus de los directivos y trabajadores de la banca y banca de inversión norteamericana, dependía en buena parte de seguir dando fuelle a esta espiral, lo que animaba a tomar más y más riesgos.
La economía, como decía al principio, es una ciencia social y como tal, está plagada de verdades relativas. Las recetas válidas para salir de una crisis, pueden no ser válidas para otras, porque al final las sociedades y los entornos varían, lo que hace que varíen también las percepciones y psicología humana. Sin embargo, si hay una verdad universal que siempre se cumple es el binomio rendimiento – riesgo.  Estamos como estamos por haber vivido al límite.
2) Ausencia de Valores + Cortoplacismo + Exceso de Ambición = Crisis. Esta idea es de Pilar Gómez Acebo y la suscribo plenamente. “Inside Job” demuestra cómo los principales bancos de inversión sabían que estaban vendiendo basura con una toxicidad casi radiactiva. Los bancos y mediadores de hipotecas, sabían que estaban engañando a familias y corriendo riesgos excesivos concediendo préstamos a personas que difícilmente podrían devolverlos. Los políticos norteamericanos mintieron incluso a sus colegas de la UE durante el año 2008, negando el desastre que se aproximaba (magnífica la intevernción de Christine Lagarde, Ministra de Economía de Francia en la película). Importantes profesores de Universidades Norteamericanas se quitaron la chaqueta de investigadores para ponerse la de propagandistas al calor de importantes cheques de bancos, gobiernos (el caso de Islandia es llamativo) y políticos de turno. Eso es una falta de ética y deontología profesional impresentable.
Sumémosle la necesidad de obtener beneficios a cualquier precio y lo antes posible. El cortoplacismo es mortal de necesidad para las compañías, tanto como el exceso de ambición, el afán por ganar más de lo razonable, por querer exprimir el sistema. Ambos aspectos te levan de nuevo al primer punto, a correr riesgos por encima de lo razonable. Hay quien dice que esta crisis es, fundamentalmente, de valores, y yo lo suscribo. Hemos perdido el norte por completo.
3) Las crisis son globales (salvo si eres banquero, sobre todo en los EEUU): En un mundo globalizado desde un punto de vista económico, social y cultural, los problemas son globales. Los retos que afronta la humanidad ya lo son. El cambio climático, la pobreza y el hambre son problemas de todos, porque los agentes que crean riqueza, las empresas, se encuentran ubicadas por todo el mundo.La crisis económica, por lo tanto, es global, y me atrevo a dcir que las siguientes también lo serán.
El contagio de las hipotecas subprime a Europa vino de la mano de las agencias de calificación. Éstas, concedieron el mejor rating posible a los CDO y CDS, lo que animó a bancos de Europa y del resto del mundo a invertir en ellos, a recomendárselos a sus clientes.Cuando quebró Lehman Brothers, el problema inicial fue que nadie sabía a ciencia cierta cuanta “mierda” tenía, y lo que es peor, cuanto valía dicha “mierda”, lo que generó un pánico bancario que secó el crédito en todo el mundo. Las agencias de calificación,por cierto, cobraban de los bancos de inversión que vendían la citada “mierda”. ¿Se comportaron con ética y deontología profesional? Recomiendo ver la película para que cada uno se forme su opinión.
Cuando José Luis Rodríguez Zapatero afirmaba que teníamos el mejor sistema financiero del mundo y que esta crisis no tenía por qué afectarnos, demostró no comprender cómo funciona la economía globalizada, pero no estaba equivocado del todo. La banca española no pudo participar en la fiesta subprime por determinadas regulaciones del Banco de España, sin embargo, la resaca del guateque nos pegó de lleno.
El caso de España ha sido diferente. Cuando en el año 2001, buena parte de las economías de la OCDE entran en recesión por el colapso de las empresas puntocom, nuestro país era de los pocos que mantenía un crecimiento aparentemente sólido. Se produjeron entonces tres fenómenos muy importantes para comprender nuestra crisis: 1) Aumento de la demanda de viviendas, como consecuencia del auge de la inmigración (entre los años 2.000 – 2007 nuestra población aumentó en 5 millones de personas, de los cuales, más del 80% eran extranjeros), que coincide con una carestía de viviendas; 2) Tipos de Interés irrisorios, lo que permite acceder a una financiación muy barata; 3) Integración de los mercados de capitales mundiales, lo que permitió a nuestro sistema financiero recurrir a la banca extranjera para financiar buena parte de nuestro desarrollo. Dicho de otra manera, nuestra fiesta se pagócon nuestros ahorros y con los de buena parte de los ahorros de los ciudadanos europeos. La facilidad para conseguir créditos blandos y el déficit de viviendas, disparó el precio de las mismas, generando una burbuja espectacular.La otra consecuencia es que el endeudamiento de empresas y familias creció de forma exponencial. Como muestra, basta este dato: nuestro déficit por cuenta corriente pasó de 23.200 millones de $ a 145.300 millones de $. Las viviendas vieron como su precio aumentaba a una media de entre el 12 y el 13% anual.
Cuando el pánico interbancario cundió por todo el mundo en el año 2008, nuestros bancos y cajas vieron cómo se les cerraba el grifo de la financiación internacional, lo que les obligó a salir a la carrera de múltiples compañías, así a como denegar créditos a familias y empresas. Como consecuencia, la crisis financiera se convirtió en una crisis económica de primer orden.
Es cierto que nuestros bancos y cajas tenían, y gracias a Dios, provisiones anticícilicas, pero también que estaban demasiado expuestas al sector inmobiliario. Lo que ha pasado después, excede del alcance de este post, pero me gustaría apuntar una idea muy concreta. Nuestros bancos no han querido aprender la lección aún, probablemente con la connivencia de nuestro gobierno: ¿Cuánta “mierda” tienen en forma de viviendas ? ¿Y cuánto vale realmente dicha “mierda”? En tanto en cuanto no se sepa, difícilmente les volverán a abrir el grifo en el mercado interbancario, por mucho que aumente el “Core Capital”. Pero esta es una opinión mía.
La crisis económica, por lo tanto, se produjo como consecuencia del contagio de la crisis financiera. Eso se tradujo en millones de puestos de trabajo perdidos, caídas del consumo, caídas de los fletes, caídas de producción en las fábricas de todo el planeta, en definitiva, pérdida de riqueza en todas partes. Salvo para los banqueros, quiénes apenas unos meses después de ser rescatados, volvían a cobrar sus escandalosos bonus.

4) La sostenibilidad debe ser sistémica: Hasta la fecha, el término sostenibilidad se ha ligado al medio ambiente, a veces también a fines sociales. Nos hemos olvidado de la tercera pata. La sostenibilidad debe ser también económica. O lo que es lo mismo, la sostenibilidad debe ser sistémica, incluyendo las tres dimensiones de la misma. Se trata de crear valor a largo plazo, tanto desde el punto de vista económico, como social y medio ambiental. Esto no quiere decir que no vaya a haber crisis, porque ni los mercados, ni los gobiernos, ni las personas somos perfectas, pero sí que aquellas serán de dimensiones proporcionales, no como la actual.
Nuestro planeta, como muestran los estudios, está lejos de ser sostenible desde el punto de vista medio ambiental, como se puede ver en los estudios sobre huella ecológica. Las crecientes diferencias entre ricos y pobres, ya no sólo entre norte y sur, sino en países como los EEUU, o las infracciones permanentes de los principios ILO por muchas multinacionales (abolición de trabajos forzosos, uso de mano de obra infantil, discriminación y prohibición de asociación y sindicalismo) nos demuestra que nuestro sistema también está lejos de ser sostenible desde el punto de vista social.
Sin embargo, pocas veces nos preguntamos en los años previos al crack del 2008 si los niveles de endeudamiento a los que habían llegado empresas y familias eran sostenibles. Si eran sostenibles los precios pagados por vivir en determinadas casas. Si eran sostenibles los Porsche Cayenne que circulaban por España. Como si eran sostenibles los bonus estratosféricos de los banqueros de todo el mundo. En definitiva, si era sostenible nuestro nivel de vida. No había riqueza, había beneficios empresariales con muy poco sustento por detrás. Sin burbuja inmobiliaria, para que nos entedamos, España hubiera crecido, pero no a los niveles que lo hizo durante 10 años, lo que denota que mucho de lo que había era ficticio. Mucha gente ha vivido por encima de la realidad, y ahora lo estamos pagando.
5) El problema de la “no moraleja”: Esta crisis está siendo demoledora como demuestran los datos, pero para mi, lo más duro es que no hay moraleja. Los que nos han metido en este embrollo, siguen estando en la Reserva Federal Norteamericana o aconsejando al presidente de turno en los EEUU. Los banqueros no van a la carcel, los bonus se siguen cobrando, y la factura la estamos pagando todos los ciudadanos. Algunos a través de nuestros impuestos, otros a través de la imposibilidad de acceder a un puesto de trabajo. Las empresas caen o malviven, y los gobiernos, que han mirado para otro lado, rescatan bancos mientras tratan de desandar lo andado. Y eso sólo en la UE, en EEUU, ni siquiera. Lo peor no es la destrucción de la riqueza, sino el ejemplo que nos queda, el mensaje que se transmite para el futuro: especula, arriesga, toma el dinero y corre. La fiesta ya la pagarán otros.

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