Thomas Douglas, en 2004, lo votaron “el canadiense más grande” de todos los tiempos en un concurso televisado a nivel nacional, organizado por la Canadian Broadcasting Corporation.
Esta es una fábula que es aplicable a cualquier país del mundo, un mundo donde los gatos hacen leyes para el beneficio de los gatos pero quienes las sufren son los ratones. Me recuerda a Rebelión en la granja de George Orwell.
Tienen fama de hincharse a hamburguesas. Al fin y al cabo es la comida nacional de los estadounidenses, aunque de acuerdo a una encuesta de Consumer Reports, ni McDonald’s ni Burger King ni Wendys son ya las favoritas del público norteamericano.
La encuesta, elaborada en base a las respuestas de sus lectores en 98.000 visitas a 53 cadenas diferentes de comida rápida, llegó a la conclusión de que las más conocidas no son las más valoradas por los consumidores de la primera potencia mundial.
En el paquete de las peores también están Taco Bell —la favorita del ex presidente George Bush— y Kentucky Fried Chicken, con presencia a nivel mundial y muy criticada por sus prácticas en el sacrificio de pollos para surtir sus restaurantes.
Tienen mala imagen y los consumidores consideran que la comida no es de fiar en términos nutricionales, muy lejos de otras nuevas franquicias que han surgido como la de comida mexicana Chipotle, todo un fenómeno con estándares de productos orgánicos, que comenzó frente a un campus universitario en Denver en 1993 y que hoy tiene presencia en 38 estados con más de 1.000 locales en funcionamiento.
En cuestiones de hamburguesas, la cadena In & Out, con sede en California, se colocó en el primer puesto con su estilo años 60 y su menú sencillo y efectivo, y en pizzas, Papa Murphy’s, la cadena con sede en Vancouver, Washington, barrió con otras más conocidas como Sbarro’s y Pizza Hut. Esta última, además de recibir bajas calificaciones en cuestiones de comida y servicio, entró en la lista de las más lentas para conseguir comida rápida, junto con Popeyes y KFC.
Es una muestra del cambio gradual que está experimentando el mundo de la llamada ‘comida basura’ en los últimos años en Estados Unidos. El precio, en muchos casos, es la única ventaja para grandes gigantes como McDonald’s para quedarse con los clientes, además de la onmipresencia de sus restaurantes en todo el territorio nacional. Pero las nuevas cadenas competidoras están logrando ofrecer comida de mejor calidad a un precio mucho más razonable, por lo que es de esperar un declive en algunos de los grandes nombres a medio plazo.
Las empleadas de hogar se rigen por regulaciones desfasadas que las hacen vulnerables a la explotación
– De 700.000 hogares con servicio, menos de 300.000 cotizan
– El Gobierno negocia fórmulas para incluirlas en el régimen general
Rosa trabaja de interna en una casa. De lunes a domingo cuida de un matrimonio de ancianos en un barrio del norte de Madrid. Limpia, hace la comida, va al mercado… Libra una tarde a la semana, pero esas horas tampoco descansa. Las dedica a hacer pequeñas tareas en una casa cercana. Necesita el dinero. Como empleada doméstica interna cobra menos de 600 euros al mes. No llega al salario mínimo interprofesional. Esta paraguaya de 45 años cotiza a la seguridad social a través del régimen especial de empleados del hogar. Según esta ley, no tiene prestación por desempleo. Y, si se pone enferma, no disfruta de una baja pagada hasta que lleve 29 días en cama; cuando las bajas retribuidas de los trabajadores del régimen general son a partir del tercero, y en los autónomos, del cuarto (aunque con el 60% del salario).
Un régimen anacrónico que les impide cotizar si trabajan menos de 72 horas al mes y que ni siquiera les garantiza un contrato de trabajo escrito que puedan blandir para hacer valer sus derechos en caso de conflicto con los empleadores. Es una regulación de 1985 que sitúa a las miles de empleadas domésticas que hay en España -en femenino, porque el 91,5% son mujeres- entre el trabajo y la servidumbre; y que sindicatos, organizaciones sociales y las propias empleadas llevan años intentando liquidar. Ahora negocian con el Gobierno la fórmula de inclusión en el régimen general de trabajadores.
«Las empleadas de hogar se enfrentan a una discriminación clara», critica Begoña San José, del Fórum de Política Feminista. «Son una fuerza vital en la sociedad. Mueven un engranaje de cuidados sin el que las cosas no funcionarían. A pesar de eso, están en una situación de enorme desventaja. Mucho tiene que ver con esa discriminación que la casi totalidad sean mujeres. Si los chóferes domésticos están en el régimen general de trabajadores, ¿por qué las empleadas domésticas no? Eso debe cambiar», exige.
La reforma no será pequeña. Más de 700.000 hogares españoles emplean a una trabajadora doméstica, según la Encuesta de Población Activa del INE. Sin embargo, solo 296.067 personas están afiliadas al régimen especial de empleo de hogar de la Seguridad Social. Un dato, en comparación, muy bajo -incluso a pesar de que hay empleadas que trabajan en varias casas-, que revela que muchas de estas personas ejercen al margen de legalidad. Y que, por tanto, carecen de derechos.
«No es solo que la legislación sea mala, sino que además se incumple sistemáticamente», apunta la economista Amaia Pérez Orozco, investigadora en temas de género. El régimen de empleo de hogar fija un tiempo de descanso de 36 horas a la semana, aunque no obligatoriamente continuadas, para estas empleadas. Una cláusula que no siempre se practica. Muchas internas, como Rosa, solo tienen una tarde libre cada siete días. La ley fija que no pueden cobrar menos del salario mínimo interprofesional (641 euros al mes). Pero si esa cantidad se calcula anualmente, cobran menos, ya que tienen dos pagas extras anuales de 15 días, frente a las dos pagas de mes completo del resto de trabajadores.
Las cosas, aunque poco a poco, comienzan a cambiar. Hace unos meses el Ministerio de Trabajo eliminó uno de los puntos más escandalosos del régimen. La opción de que se les descontase el 45% del salario en concepto de manutención y alojamiento (si era el caso). Una fórmula que, según Octavio Granado, secretario de Estado de Seguridad Social, provocaba situaciones «verdaderamente penosas». No obstante, muchas empleadas la siguen sufriendo. Algunas por desconocimiento, pero otras porque su situación no les permite negociar nuevas condiciones de empleo.
Y es que a la situación de vulnerabilidad se añaden las dificultades provocadas por la crisis. Desigualdades más acusadas entre la población inmigrante, que supone el 60%. Un colectivo que ocupa la mayoría de los trabajos de interna, el sector donde la situación es peor. Una de cada tres empleadas de hogar internas inmigrantes no tiene papeles, según la Asociación de Trabajadoras de Hogar de Vizcaya (ATH-ELE).
Estas vulnerabilidades se analizarán esta semana en la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde se debatirán las claves para lograr un empleo doméstico «decente». Esta institución, que alerta de que esta es una de las formas de empleo más desprotegidas, donde la explotación es frecuente, propondrá a sus países miembros -183, incluido España- un convenio para lograr mejores condiciones en lo que considera un trabajo «infravalorado e invisible». Entre las medidas está la de fomentar el contrato escrito o que el periodo de descanso sea, al menos, de 24 horas seguidas a la semana.
Condiciones «lógicas» para Isabel Otxoa, asesora de ATH-ELE, quien sostiene que el convenio de la OIT -que los países tendrán que transponer si se aprueba- es un buen punto de partida. En él está también otra de sus reclamaciones históricas: que lo que se denomina en la norma española «tiempo de presencia» -las horas que la empleada interna tiene que estar en el hogar, a disposición de la familia- se contabilicen como tiempo trabajado. No como ocurre en el régimen actual, que fija un tiempo de presencia de siete u ocho horas, independientes a la jornada laboral.
La organización a la que pertenece Otxoa, una de las más activas del país, reclama de forma urgente que las empleadas del hogar se incluyan en el régimen general de trabajadores. «El empleo doméstico es un nodo de vulneración de derechos. Y las cosas no mejorarán hasta que se las considere de igual forma que el resto de trabajadores», dice la asesora.
Un punto de vista que comparte Almudena Fontecha, secretaria de Igualdad de UGT. «El pacto de Toledo recomendó hace años que los regímenes especiales, como este, debían desaparecer e integrarse en el general o de autónomos, aunque manteniendo algunas particularidades», opina.
El Gobierno reconoce que el régimen de empleo de hogar adolece de desequilibrios. Admite que la situación no es buena. De hecho, mejorarla y equiparar sus derechos con los del resto de trabajadores fue una promesa electoral de Rodríguez Zapatero. Compromiso que aún no se ha materializado. Trabajo lleva desde 2007 intentando cambiar la norma, sin más éxito que unos pocos parches para las situaciones más escandalosas como el asunto del salario por manutención.
Ahora discute con las organizaciones sociales, patronal y sindicatos la fórmula para integrar a estas empleadas en el régimen general de trabajadores. Una inclusión que, según Granado, no es sencilla: «El régimen de trabajo de hogar tiene dos particularidades. La primera es que la relación laboral (las que están a tiempo completo sobre todo) entre empleador y empleada es una relación especial marcada por la confianza. Un factor que influye, por ejemplo, en el despido. Y la segunda es la cotización, ya que si trabajan menos de 20 horas a la semana estas empleadas no tienen que estar afiliadas a la seguridad social. Y eso crea altas tasas de economía informal».
Con la reforma, que a pesar del poco tiempo que queda de legislatura no se da por muerta, el Gobierno busca que el nivel de protección de estas personas sea similar al del resto de trabajadores. «Independientemente de que trabajen una hora o 26», dice Granado. Pero a nadie se les escapa que esto alzaría la cantidad que hay que aportar a la cotización, algo difícil en una época de crisis. Y más complicado aún, si se tiene en cuenta que en este sector no hay empresarios, sino familias -que deben cotizar si se pasa un número de horas-, a las que no se les puede imponer costes difíciles de asumir. «Hay que buscar una forma inteligente para que lo que ahora es economía informal no se convierta en economía sumergida», añade Granado.
La secretaria de Igualdad de UGT asume que, si se logra la inclusión, las cotizaciones se incrementarán irremediablemente. «Lo más difícil es conseguir que la equiparación de derechos no suponga que empleador o trabajadora se vean perjudicados», dice. Esto se puede conseguir estableciendo periodos transitorios, como se ha hecho con los trabajadores agrarios. «No puedes pasar de no cotizar a pagar 250 euros», dice.
El punto de mayor discrepancia es la prestación por desempleo, dice Granado, de la que carecen ahora estas empleadas. «Tiene que haber algún tipo de protección en ciertos casos, pero hay que discutir en cuáles y cómo», dice el secretario de Estado de Seguridad Social. En el resto de reclamaciones, la estructura está bastante armada: habrá contrato escrito y se equiparán las vacaciones, la jornada y las bajas de estas trabajadoras con las del resto.
Pero cambiar la norma no es tan fácil en algunos puntos. ¿Cómo vigilar la seguridad de las trabajadoras cuando la ley de prevención de riesgos laborales excluye a los hogares? Es más, hasta enero de este año la regulación no contemplaba la posibilidad de sufrir un accidente laboral o una enfermedad provocada por el trabajo. Cualquier accidente durante su jornada era considerado como común, con la consiguiente merma de derechos -por una enfermedad laboral se cobra el 100% del sueldo estando de baja-. Ahora, un parche en forma de enmienda en la ley de presupuestos de 2011 reconoce ese derecho, según Granado, que tendrá que ser perfilado a través de una norma con rango de ley. Y otra clave: es difícil controlar cómo se paga o se cobra en un hogar; un terreno en el que la inspección de trabajo no puede actuar. «¿Cómo hacer que ese derecho de la familia a mantener su privacidad no suponga una merma de los derechos de la trabajadora?», se pregunta Fontecha.
Grace Gallego lleva tiempo esperando la equiparación de derechos. Esta pedagoga colombiana de 50 años lleva 10 en España. Llegó un sábado y el lunes ya tenía trabajo de interna. Era la época de expansión del sector, que coincidió con la llegada de la inmigración a España. Ahora las cosas son distintas. «La crisis no ha disminuido el trabajo, pero sí ha provocado que las condiciones laborales empeoren», explica la economista Pérez Orozco.
Hace tiempo que Gallego forma parte de Sedoac, una asociación de empleadas de hogar que lucha para que se las incluya en el régimen general. Trabaja de interna desde hace unos meses en casa de un matrimonio mayor. Atrás quedó el tiempo en que el dueño de una casa en la que trabajaba la acosó. Una situación que la dejó, dice, «de médicos». Ella está bien, afirma, pero cada día ve situaciones que la espantan. «Ahora cobrar 800 al mes por trabajar todos los días a todas horas es una ganga. Mucha gente no cobra ni el salario mínimo y vive en unas condiciones lamentables». Y más lejos: algunas empleadas inmigrantes siguen pagando la cotización a pesar de haber perdido su empleo (o sin llegar al mínimo) para poder permanecer en situación regular en España.
«El empleo de hogar cubre situaciones diversas. En algunas, el Estado debería ser directamente responsable, por ejemplo, en el cuidado de ancianos o menores y en la conciliación», dice Orozco. «Trabajar de sol a sol por menos de 900 euros de lunes a domingo es una pasada», clama Isabel Otxoa «¿Esclavitud? Según los estándares, en la vieja Europa se puede considerar una situación de semiesclavitud, desde luego. El sistema, además, no deja otra opción. Está corrupto de base», sigue. La secretaria de Igualdad de UGT, además del compromiso del Gobierno, pide que los ciudadanos tengan más conciencia social. «La mayoría de empleadores somos a su vez trabajadores. Luchamos por tener condiciones de trabajo decentes, pero luego no lo ponemos en práctica en casa».
Y esa es la clave. Hasta que el empleo doméstico no sea considerado un trabajo digno, una labor tan válida y útil como cualquier otra, las reformas no terminarán con la desigualdad.
Derechos y Deberes.
– Contrato. Las trabajadoras domésticas pueden tener un contrato verbal o escrito. La mayoría de los empleadores utilizan la fórmula verbal. En el régimen general de trabajadores es obligatorio que el contrato sea por escrito.
– Jornada máxima. El régimen del empleo de hogar fija que la jornada diaria máxima es de nueve horas. Igual que el régimen general. Sin embargo, las empleadas internas pueden estar obligadas a permanecer en el domicilio «a disposición» de la familia empleadora durante otras siete u ocho horas. Es el «tiempo de presencia».
– Descanso semanal. Está previsto que libren 36 horas a la semana. Igual que en el régimen general. Sin embargo, para estas empleadas, estas horas pueden no ser continuadas.
– Enfermedad. Las empleadas del hogar solo tienen bajas por enfermedad retribuidas a partir del día 29 de enfermedad. Los trabajadores del régimen general disfrutan de baja por enfermedad retribuida a partir del tercero. Los autónomos del cuarto.
– Cotización. No se cotiza si trabaja menos de 72 horas al mes. La cotización es fija y por cuenta de la empleada si trabaja menos de 20 horas semanales para el mismo empleador.
– Salario. Se fija el mínimo legal (641 euros). Hasta hace unos meses, a esta cantidad se le podía descontar el 45% en concepto de manutención y alojamiento (en las internas).
MANIFIESTO “DEMOCRACIA REAL YA”: Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean. Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie. Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:
Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.
Por todo lo anterior, estoy indignado. Creo que puedo cambiarlo. Creo que puedo ayudar. Sé que unidos podemos. Sal con nosotros. Es tu derecho.
Estas son algunas de las medidas que, en cuanto ciudadanos, consideramos esenciales para la regeneración de nuestro sistema político y económico. ¡Opina sobre las mismas y propón las tuyas en el foro!
1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:
o Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.
o Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.
o Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.
o Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.
o Reducción de los cargos de libre designación.
2. CONTRA EL DESEMPLEO:
o Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).
o Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.
o Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.
o Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.
o Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.
3. DERECHO A LA VIVIENDA:
o Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.
o Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.
o Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.
4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:
o Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.
o Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.
o Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.
o Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.
o Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.
o Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.
o Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.
5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:
o Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
o Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.
o Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.
o Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.
o Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.
6. FISCALIDAD:
o Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.
o Eliminación de las SICAV.
o Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.
o Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.
o Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).
7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:
o No al control de internet. Abolición de la Ley Sinde.
o Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.
o Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.
o Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.
o Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.
o Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.
o Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.
Ayer estuve en el cine viendo Inside Job, el polémico y duro documental, ganador del Oscar en dicha categoría, que cuenta cómo se fraguó la actual crisis económica que todavía nos tiene tiritando, como los datos del paro del primer trimestre se encargaron de recordarnos ayer. A mi me encantó. Creo que está muy bien llevado, que todo se cuenta con mucho ritmo y con cierta ironía en ocasiones. Es cierto que hay fases que requieren unos mínimos conocimientos de economía, pero el cartelón de todos los públicos está muy bien traído. La economía es una ciencia social y, en este caso, la historia se cuenta en clave de millones de $, pero también de millones de puestos de trabajos perdidos, de cientos de miles de ahorradores que se arruinaron, de las decenas de miles de familias que perdieron sus casas y de todos los que de alguna forma nos hemos sentido «estafados» durante este tiempo por personas que otrora eran considerados brillantes cabezas pensantes.Llevo, por lo tanto, dándole vueltas a la cabeza y, sin querer desentrañar la película, sí que quería compartir algunas ideas.
1) Rendimiento – Riesgo, el binomio que siempre se cumple: A finales de los años 70, Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, era el economista del momento. Creía en un mercado libre, en el que el estado jugase un papel meramente anecdótico. Cuando Reagan llegó a la Casa Blanca en 1981, comenzó una carrera desregulatoria que ninguno de sus predecesores (Bush padre, Clinton y Bush hijo) quisieron parar. Como consecuencia, las principales empresas que formaban la banca de inversión norteamericana, en su mayoría PYMES en los años 70, comenzó una carrera vertiginosa que las convirtió en empresas «demasiado grandes para caer» es decir, cuya quiebra podía poner en peligro a todo el sistema. Su historia durante los últimos 30 años está plagada de escándalos, acuerdos millonarios extrajudiciales y prácticas al límite. Ganaron mucho dinero, sí, pero corriendo riesgos descomunales, como la película se encarga de demostrar. En esta crisis que seguimos viviendo, se rizó el rizo con un bucle autodestructivo.
La banca comercial concedía hipotecas a las familias. Antiguamente, ganaba dinero cuando éstas devolvían el préstamo, pero en la nueva era desregulada, los bancos ganaban el dinero titulizando las hipotecas, las cuales eran vendidas en fondos (CDO) a través de la banca de inversión a inversores de todo el mundo. Cuantas más hipotecas se hacían, más dinero ganaban todos los partícipes de la fiesta, por lo que se comenzó a dar hipotecas a los famosos NINJA (no income, no job, no assets). Conseguir un crédito nunca fue tan sencillo, porque a la banca comercial le interesaba que cualquiera pudiera adquirir una casa Su riesgo estaba cubierto desde que se titulizaban sus hipotecas. La facilidad para conseguir un crédito, hizo que el precio de la vivienda en EEUU se disparase, por lo que se extendió la creencia, que también llegó a España, de que la vivienda nunca perdía valor.
Para cubrir el riesgo de las hipotecas de riesgo («subprime») aseguradoras comenzaron a ganar dinero comercializando coberturas frente a posibles impagos, titulizadas bajo el nombre de CDS, las cuales fueron también vendidas a ciudadanos de todo el mundo. Cuantas más hipotecas, más dinero ganaban todos y el riesgo, sin embargo, cada vez era más alto. Los bonus de los directivos y trabajadores de la banca y banca de inversión norteamericana, dependía en buena parte de seguir dando fuelle a esta espiral, lo que animaba a tomar más y más riesgos.
La economía, como decía al principio, es una ciencia social y como tal, está plagada de verdades relativas. Las recetas válidas para salir de una crisis, pueden no ser válidas para otras, porque al final las sociedades y los entornos varían, lo que hace que varíen también las percepciones y psicología humana. Sin embargo, si hay una verdad universal que siempre se cumple es el binomio rendimiento – riesgo. Estamos como estamos por haber vivido al límite.
2) Ausencia de Valores + Cortoplacismo + Exceso de Ambición = Crisis. Esta idea es de Pilar Gómez Acebo y la suscribo plenamente. «Inside Job» demuestra cómo los principales bancos de inversión sabían que estaban vendiendo basura con una toxicidad casi radiactiva. Los bancos y mediadores de hipotecas, sabían que estaban engañando a familias y corriendo riesgos excesivos concediendo préstamos a personas que difícilmente podrían devolverlos. Los políticos norteamericanos mintieron incluso a sus colegas de la UE durante el año 2008, negando el desastre que se aproximaba (magnífica la intevernción de Christine Lagarde, Ministra de Economía de Francia en la película). Importantes profesores de Universidades Norteamericanas se quitaron la chaqueta de investigadores para ponerse la de propagandistas al calor de importantes cheques de bancos, gobiernos (el caso de Islandia es llamativo) y políticos de turno. Eso es una falta de ética y deontología profesional impresentable.
Sumémosle la necesidad de obtener beneficios a cualquier precio y lo antes posible. El cortoplacismo es mortal de necesidad para las compañías, tanto como el exceso de ambición, el afán por ganar más de lo razonable, por querer exprimir el sistema. Ambos aspectos te levan de nuevo al primer punto, a correr riesgos por encima de lo razonable. Hay quien dice que esta crisis es, fundamentalmente, de valores, y yo lo suscribo. Hemos perdido el norte por completo.
3) Las crisis son globales (salvo si eres banquero, sobre todo en los EEUU): En un mundo globalizado desde un punto de vista económico, social y cultural, los problemas son globales. Los retos que afronta la humanidad ya lo son. El cambio climático, la pobreza y el hambre son problemas de todos, porque los agentes que crean riqueza, las empresas, se encuentran ubicadas por todo el mundo.La crisis económica, por lo tanto, es global, y me atrevo a dcir que las siguientes también lo serán.
El contagio de las hipotecas subprime a Europa vino de la mano de las agencias de calificación. Éstas, concedieron el mejor rating posible a los CDO y CDS, lo que animó a bancos de Europa y del resto del mundo a invertir en ellos, a recomendárselos a sus clientes.Cuando quebró Lehman Brothers, el problema inicial fue que nadie sabía a ciencia cierta cuanta «mierda» tenía, y lo que es peor, cuanto valía dicha «mierda», lo que generó un pánico bancario que secó el crédito en todo el mundo. Las agencias de calificación,por cierto, cobraban de los bancos de inversión que vendían la citada «mierda». ¿Se comportaron con ética y deontología profesional? Recomiendo ver la película para que cada uno se forme su opinión.
Cuando José Luis Rodríguez Zapatero afirmaba que teníamos el mejor sistema financiero del mundo y que esta crisis no tenía por qué afectarnos, demostró no comprender cómo funciona la economía globalizada, pero no estaba equivocado del todo. La banca española no pudo participar en la fiesta subprime por determinadas regulaciones del Banco de España, sin embargo, la resaca del guateque nos pegó de lleno.
El caso de España ha sido diferente. Cuando en el año 2001, buena parte de las economías de la OCDE entran en recesión por el colapso de las empresas puntocom, nuestro país era de los pocos que mantenía un crecimiento aparentemente sólido. Se produjeron entonces tres fenómenos muy importantes para comprender nuestra crisis: 1) Aumento de la demanda de viviendas, como consecuencia del auge de la inmigración (entre los años 2.000 – 2007 nuestra población aumentó en 5 millones de personas, de los cuales, más del 80% eran extranjeros), que coincide con una carestía de viviendas; 2) Tipos de Interés irrisorios, lo que permite acceder a una financiación muy barata; 3) Integración de los mercados de capitales mundiales, lo que permitió a nuestro sistema financiero recurrir a la banca extranjera para financiar buena parte de nuestro desarrollo. Dicho de otra manera, nuestra fiesta se pagócon nuestros ahorros y con los de buena parte de los ahorros de los ciudadanos europeos. La facilidad para conseguir créditos blandos y el déficit de viviendas, disparó el precio de las mismas, generando una burbuja espectacular.La otra consecuencia es que el endeudamiento de empresas y familias creció de forma exponencial. Como muestra, basta este dato: nuestro déficit por cuenta corriente pasó de 23.200 millones de $ a 145.300 millones de $. Las viviendas vieron como su precio aumentaba a una media de entre el 12 y el 13% anual.
Cuando el pánico interbancario cundió por todo el mundo en el año 2008, nuestros bancos y cajas vieron cómo se les cerraba el grifo de la financiación internacional, lo que les obligó a salir a la carrera de múltiples compañías, así a como denegar créditos a familias y empresas. Como consecuencia, la crisis financiera se convirtió en una crisis económica de primer orden.
Es cierto que nuestros bancos y cajas tenían, y gracias a Dios, provisiones anticícilicas, pero también que estaban demasiado expuestas al sector inmobiliario. Lo que ha pasado después, excede del alcance de este post, pero me gustaría apuntar una idea muy concreta. Nuestros bancos no han querido aprender la lección aún, probablemente con la connivencia de nuestro gobierno: ¿Cuánta «mierda» tienen en forma de viviendas ? ¿Y cuánto vale realmente dicha «mierda»? En tanto en cuanto no se sepa, difícilmente les volverán a abrir el grifo en el mercado interbancario, por mucho que aumente el «Core Capital». Pero esta es una opinión mía.
La crisis económica, por lo tanto, se produjo como consecuencia del contagio de la crisis financiera. Eso se tradujo en millones de puestos de trabajo perdidos, caídas del consumo, caídas de los fletes, caídas de producción en las fábricas de todo el planeta, en definitiva, pérdida de riqueza en todas partes. Salvo para los banqueros, quiénes apenas unos meses después de ser rescatados, volvían a cobrar sus escandalosos bonus.
4) La sostenibilidad debe ser sistémica: Hasta la fecha, el término sostenibilidad se ha ligado al medio ambiente, a veces también a fines sociales. Nos hemos olvidado de la tercera pata. La sostenibilidad debe ser también económica. O lo que es lo mismo, la sostenibilidad debe ser sistémica, incluyendo las tres dimensiones de la misma. Se trata de crear valor a largo plazo, tanto desde el punto de vista económico, como social y medio ambiental. Esto no quiere decir que no vaya a haber crisis, porque ni los mercados, ni los gobiernos, ni las personas somos perfectas, pero sí que aquellas serán de dimensiones proporcionales, no como la actual.
Nuestro planeta, como muestran los estudios, está lejos de ser sostenible desde el punto de vista medio ambiental, como se puede ver en los estudios sobre huella ecológica. Las crecientes diferencias entre ricos y pobres, ya no sólo entre norte y sur, sino en países como los EEUU, o las infracciones permanentes de los principios ILO por muchas multinacionales (abolición de trabajos forzosos, uso de mano de obra infantil, discriminación y prohibición de asociación y sindicalismo) nos demuestra que nuestro sistema también está lejos de ser sostenible desde el punto de vista social.
Sin embargo, pocas veces nos preguntamos en los años previos al crack del 2008 si los niveles de endeudamiento a los que habían llegado empresas y familias eran sostenibles. Si eran sostenibles los precios pagados por vivir en determinadas casas. Si eran sostenibles los Porsche Cayenne que circulaban por España. Como si eran sostenibles los bonus estratosféricos de los banqueros de todo el mundo. En definitiva, si era sostenible nuestro nivel de vida. No había riqueza, había beneficios empresariales con muy poco sustento por detrás. Sin burbuja inmobiliaria, para que nos entedamos, España hubiera crecido, pero no a los niveles que lo hizo durante 10 años, lo que denota que mucho de lo que había era ficticio. Mucha gente ha vivido por encima de la realidad, y ahora lo estamos pagando.
5) El problema de la «no moraleja»: Esta crisis está siendo demoledora como demuestran los datos, pero para mi, lo más duro es que no hay moraleja. Los que nos han metido en este embrollo, siguen estando en la Reserva Federal Norteamericana o aconsejando al presidente de turno en los EEUU. Los banqueros no van a la carcel, los bonus se siguen cobrando, y la factura la estamos pagando todos los ciudadanos. Algunos a través de nuestros impuestos, otros a través de la imposibilidad de acceder a un puesto de trabajo. Las empresas caen o malviven, y los gobiernos, que han mirado para otro lado, rescatan bancos mientras tratan de desandar lo andado. Y eso sólo en la UE, en EEUU, ni siquiera. Lo peor no es la destrucción de la riqueza, sino el ejemplo que nos queda, el mensaje que se transmite para el futuro: especula, arriesga, toma el dinero y corre. La fiesta ya la pagarán otros.